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ALGO NUEVO SOBRE LOS VIDEOS DE KALÉ GALAVERNA, LA LEY 642 Y EL PODER QUE MATA. VIVIMOS EN UN MUNDO DE CORPORACIONES



"Ya no vivimos en un mundo de naciones e ideologías, señor Beale. El mundo es... un colegio de corporaciones inexorablemente dirigido por los estatutos inmutables de los negocios. El mundo... es un negocio, señor Beale."Arthur Jensen (presidente de la cadena televisiva) a Howard Beale (presentador) en Poder que mata

En estos días se ha invocado en repetidas oportunidades a la libertad de prensa que no es otra que la tener un medio para el que lo tiene, y no abarca a los asalariados del mismo más que en la porción de intereses que le resulte beneficiosa al patrón, o en el peor de los casos que no lo perjudique. Claro está con saludables excepciones, que no hacen más que confirmar la regla.

Paradójicamente algunos de los medios que se rasgaron los trapos hasta dejarlos hechos trizas frente al amparo de Kalé Galaverna, recurso que impediría que sus andanzas privadas  fueran objeto de la jarana pública,  son los mismos que en cuanto se menciona modificar la Ley 642 para que, entre otras cosas, se favorezca la diversidad mediante la rotación del espectro radioeléctrico redactan encendidos editoriales o se pronuncian en contra. Muchos de sus empleados fungen de voceros de los intereses patronales, una y otra vez. Ahí no importa la libertad de prensa, la libertad que deberían de tener los que quieren invertir en un canal de televisión y no pueden porque uno explota tres y otro, cuatro. Como dijo Jensen, no vivimos en un mundo de naciones e ideologías, sino en un colegio de corporaciones. Ustedes tienen los nombres en la cabeza.  

Notables conceptos más vigentes hoy , que en 1976 cuando se estrenó Poder que Mata con su genial argumento y  fantásticas interpretaciones.  

Network (Poder que Mata) es una sátira al mundo de la TV. Una cadena, decide despedir al presentador de noticias Howard Beale (en la ficción), porque el rating ya no lo acompaña. El caballero sufre una crisis nerviosa al aire y comienza a vociferar en contra de la vida. El productor, consigue que la cadena le otorgue otro programa para despedirse de la audiencia y ahí, Beale, se despacha a gusto gritando de todo….el rating comienza a subir y subir. Como la fórmula funciona, le dan un programa para que diga lo que quiera. El conductor descubre que el holding propiedad de UBS, está por ser adquirido por uno más grande, cuyos dueños son árabes, entonces Beale elabora un discurso en contra de las corporaciones y pide a los televidentes que envíen un mensaje a la Casa Blanca, diciendo: “Estoy trastornado como el infierno, y no voy a soportarlo más”. La fusión corre riesgos. A raíz de eso lo llevan a conversar con el magnate de la cadena, Arthur Jensen (en la ficción), ese es uno de los diálogos más memorables de la película y lo transcribimos al pie, por la vigencia de su contenido. Para acortar el relato, Beale, deja de tener éxito porque como Jensen lo convence, cambia su enfoque por otro funcional al sistema. Baja el rating nuevamente y ahora deciden sacarlo definitivamente del aire, pero una productora piensa exprimirlo hasta la última gota y planea que el presentador sea asesinado en cámaras por un grupo terrorista. Así, la película termina con Beale ultimado a balazos y los noticieros haciendo los reportes en medio de spots publicitarios.

Diálogo entre Arthur Jensen (presidente de la cadena televisiva) y Howard Beale (presentador)

- Arthur Jensen

“¡Se ha entrometido con las fuerzas primitivas de la naturaleza, señor Beale, y yo no se lo tolero! ¿Está claro? Usted cree que solamente ha impedido un negocio, pero ese no es el caso. ¡Los árabes se han llevado millones de dólares de este país, y ahora tienen que reponerlos! ¡Es el flujo y reflujo, es el ritmo de las mareas, es un equilibrio ecológico...! Usted es un viejo que sólo piensa en términos de naciones y pueblos. ¡No existen naciones, no existen pueblos, no hay rusos, no hay árabes, no existen Terceros Mundos ni Occidente! Existe únicamente un Gran Sistema de Sistemas, un vasto y salvaje entretejido, intercalado, multivariable, multinacional dominio de dólares. Petrodólares, electrodólares, multidólares, marcos, yens, libras, francos y rublos. Es el Sistema Internacional Monetario, que determina la totalidad de la vida en este planeta. Ese el orden natural de las cosas de hoy día. ¡Esa es la estructura atómica y subatómica y universal que configura las cosas de hoy día! ¡Y usted se ha entrometido con las fuerzas primitivas de la Naturaleza! ¡Y usted debe repararlo! ¿Me entiende usted, señor Beale? Usted aparece en su pequeña pantalla de veintiuna pulgadas y grita sobre América y la Democracia. No existe América. No existe la Democracia. Sólo existe la IBM, la ITT, la AT&T, y Dupont, Down, Union Carbide y Exxon. Esas son las naciones del mundo hoy día. ¿De qué hablan los rusos en sus Consejos de Estado? ¿De Karl Marx? No. De sistemas de programación lineal, de teorías sobre estadística, de problemas económicos, y computan costos de sus transacciones e inversiones, como hacemos nosotros. Ya no vivimos en un mundo de naciones e ideologías, señor Beale. El mundo es... un colegio de corporaciones inexorablemente dirigido por los estatutos inmutables de los negocios. El mundo... es un negocio, señor Beale. Lo ha sido desde que el hombre salió arrastrándose del barro. Y nuestros hijos vivirán, señor Beale, para ver eso. Un mundo perfecto en el que no habrá guerra ni hambre, opresión ni brutalidad. Una vasta y ecuménica compañía asociada en la que todos los hombres trabajarán para servir a un beneficio común. En la que todos los hombres poseerán una cantidad de acciones. En la que se les cubrirán todas las necesidades, se les modelarán todas las ansiedades... y les divertirán para que no se aburran... Y le he elegido a usted, señor Beale, para predicar este Evangelio”.

- Howard Beale

“¿Y por qué a mí?”

- Arthur Jensen

“¡Porque sale usted en televisión, tonto! ¡Sesenta millones de personas le ven cada noche de la semana, de lunes a viernes...!”

- Howard Beale

“¡He visto el Rostro de Dios...!”

- Arthur Jensen

“Puede que tenga usted razón.”

Pueden ver la escena en este enlace

Mercedes Olivera