EL TELEVIDENTE HA MUERTO." ¿No es la grandeza de este hecho demasiado grande para nosotros? "

 
 
Más allá del evidente e irreverente parafraseo de Nietzsche, ninguna otra expresión simboliza mejor la liberación, que la que las nuevas tecnologías han propiciado por sobre el antiguo orden en que el rating representaba la voluntad suprema ante la que, mediciones mediante, debía inclinarse cualquier canal de televisión que quisiera rentabilizar sus propuestas.  Los que en los 90' ya éramos analistas de mediciones de audiencia hemos transitado mucho desde el artesanal cuadernillo, pasando por el people meter, hasta hoy en que sabemos que una muestra de personas que se sientan frente a un televisor no nos dice nada...apenas nos informa tendencias sobre los hábitos de la audiencia más indigente o demasiado mayor  y por lo tanto,  carente de alfabetización en las nuevas formas de comunicación. El televidente ha muerto y la elección de contenidos del individuo se ha sumado a su integralidad como consumidor unas veces solitaria y otras social. Ese es el nuevo escenario, en el que cada uno decide que hacer y en que momento independientemente de lo que los programadores del pasado, sujetos a una tiranía que aún no asumen que ya fue derrocada, pongan en las grillas.

Pueden leer    Una revolución llamada Netflix o   La televisión después de Twitter, Facebook y YouTube , como una forma de abordaje a la reflexión del nacimiento de este consumidor  redimensionado, transformado en un   Übermensch que en nuestra época podríamos redefinir como el liberado de la gregariedad televisiva y asumido en la búsqueda y permanente hallazgo en interacción con los contenidos. El televidente ha muerto. Ya no estamos en el negocio de la televisión sino en el de las pantallas, que nos devuelven una multiplicidad de opciones como no hubiéramos podido soñar cuando concebíamos a los públicos apenas como segmentos de edad, sexo y nivel socio-económico.
 
No sabemos si este empoderamiento lo es en realidad o todo lo contrario, pero lo cierto es que estamos viviendo una revolución, disfrutemos.
 
Mercedes Olivera            
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