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ENTRA MARIO FERREIRO, SALE PEDRO GUGGIARI. Pedro es despedido de los canales de Villa Morra


El viernes pasado, amanecimos con la noticia de que Mario Ferreiro regresa a la televisión en La Tele, uno de los dos canales de Antonio Vierci, quien al igual que Ángel González,  explota dos licencias de televisión abierta en un mismo edificio. No solo eso,  Vierci además tiene un diario, radios, revistas, importadoras, cadenas de supermercados y trabajadores como Albino Romero.Cuando Mario sintió el "llamado social",  casi se arrepintió de haber dedicado tantos años al canal de González, hablaba de barrer con la vieja política, de cambiar las estructuras  y ahí está, volviendo a lo que al final ha de ser su esencia: mirar por si mismo, no importa si cobijado en el oligopolio o en el regazo del Estado. Como le fue mal en las elecciones, ahora no tiene empacho en llegar a El Mañanero y quitarle el lugar a Pedro Guggiari, quien además FUE DESPEDIDO, después de 16 años de trabajo. 

Mario pudo elegir algo más digno, él mismo relató que Unicanal le había propuesto producir y conducir un horario. También haber optado solo por la AM 800, pero no, prefirió  lo más fácil. Quedarse con una franja que era desierta, antes de que Pedro aceptara el desafío de inaugurarla. Esto también servirá de ejemplo para otros Pedros, que miran para otro lado cuando hablamos de la situación oligopólica del mercado televisivo. En la práctica los operadores actúan en bloque y si no apoyan la regulación, su valor se seguirá pauperizando, debido a que no existe competencia.  


Nada exime a Mario, porque él quiso ser presidente de todos. Se suponía que tenía ideales, que le interesaba el bienestar de mayorías y minorías, que había llegado a una etapa de la vida en la que la reflexión le encendió la luz de la solidaridad. Pavadas. Al primer revés, este supuesto referente del humanismo, recién retornado de sus vacaciones en Estados Unidos (uno se preguntaba porqué no turismo interno),da entrevistas mostrando su felicidad por haber cerrado un trato ventajoso. No importa si perjudicó o no a otros y mucho, mucho menos, si se coloca en el lugar de seguir siendo la cara y la voz, de las prácticas de mercado que él mismo había reconocido como nocivas. Mario, perdió el mayor capital que pudo haber acumulado: la credibilidad.  

Mercedes Olivera